Isabel Estapé Tous, Notaria Madrid

Isabel Estapé Tous
Notaria de Madrid
De la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras

 
 
 

Isabel Estapé Tous, Notaria de Madrid: POSSUMUS

POSSUMUS

 

     Cuando, los Apóstoles se pronunciaron con esta rotundidad  dirigiéndose a Jesucristo -“podemos beber del mismo cáliz que Tú has de beber”- probablemente no eran conscientes de las innumerables veces que estas palabras iban a ser repetidas a lo largo de la Historia y teniendo como  destinatarios a personas de toda clase y condición. En esta ocasión y ante un cáliz que se me antoja  terrible para un país como España, en el que cerca de cinco millones de personas sufren ya las consecuencias del paro, y no hablemos de todas aquellas que con anterioridad a la crisis vivían bajo el umbral de la pobreza, y  cuya economía puede retroceder 15 años, el  POSSUMUS debemos dirigírselo a José Luís Rodríguez Zapatero y convencerle que la salida a la crisis es posible y que este cáliz,  puede y debe superarse:  para ello existen mecanismos válidos.

    La Historia, que es tan sabia y de la que nunca se deja de aprender, nos enseña que situaciones peores se han vivido y que con el esfuerzo de todos se han superado. Pero tocamos aquí dos conceptos en desuso hoy en día. En efecto habría que explicarle a la juventud actual los motivos por lo que la Historia es tan importante, la razón por la que  no cabe estudiar una carrera en la que no se incluya la Historia de dicha doctrina: Historia del Derecho, del pensamiento económico,  de la medicina..... los pensadores socialistas siempre se han percatado  de ello y lo han puesto en práctica, ¿por qué no hace usted lo mismo, Sr. Presidente?

    Si hay que negociar se negocia: ¿Quién no recuerda la conferencia de Yalta, de Bretton Woods y más recientemente y  en nuestro país los Pactos de la Moncloa?

    Si hay que explicarle a la población que las medidas de política económica pasan por apretarse el cinturón, hágase.

   Si hay que sentar a los presidentes autonómicos para conciliar las reglamentaciones de sus respectivas Comunidades, siénteles e impóngase: todos están interesados  en “sacar a su gente” de la crisis. Sólo con dos o tres medidas unificadoras en el campo del intercambio comercial se conseguirían grandes resultados.

     Si hay que reformar la justicia no deje transcurrir  más tiempo. Una sociedad, una economía no prosperará jamás sin una justicia que suscite confianza en todos sus estamentos y esto, hoy por hoy, no sucede en España, y por favor  no “toquemos” lo poco que en este país sigue funcionando, y a un coste sumamente barato como es la justicia preventiva.

Devolvamos al Banco de España la autoridad económica de la que siempre ha gozado y “utilicemos” a sus técnicos tan prestigiados dentro y fuera de nuestras fronteras, sin por ello incumplir las directrices emanadas del Banco Central Europeo,  para intentar frenar, moderar la prociclidad y la  inestabilidad propias de todo sistema financiero. No introduzcamos en él ahora demasiadas reformas que nunca son buenas de realizar en épocas de crisis y sobre todo en un  buen sistema financiero como el nuestro que junto al canadiense han sido calificados como los mejores del mundo.
   
No tengamos la sensación de que el Banco de España sólo actúa como  policía  de  entidades.  Pensemos en supervisar y controlar las actividades: algunas compañías de nuestro IBEX no hubiesen caído en picado sino hubiesen  sufrido sobre sus espaldas tantas ventas al descubierto.  (Hay que plantearse  el papel que han jugado  y deben jugar en un futuro los hedge funds y los mercados de  derivados).
  
Reflexionemos a nivel internacional sobre las agencias de rating: que no vayan a caer en los excesos de las compañías auditoras que tantos ríos de tinta hicieron correr.
   
Quizás debemos volver a las raíces del capitalismo donde el sistema financiero actuaba como el soporte, como el instrumento de toda economía real. ¿Qué sentido económico tiene que se pueda, a modo de ejemplo, “apostar” a que un índice va a bajar y por lo tanto “vender” dicho índice hoy con la idea de “comprarlo” dentro de un mes? Este caso sumamente sencillo, pero que a más de un lector le sonará a jerga ininteligible, es el pan nuestro de cada día en todas las bolsas desarrolladas.

     También ha llegado el momento de valorar las  masas patrimoniales entre costes históricos y precios de mercado, aún a sabiendas de la repercusión que ello conllevará en las cuentas de resultados.
  
  Los economistas que desde Keynes tanto nos gusta compararnos con los médicos deberíamos reflexionar una vez más sobre la actitud del cirujano en el quirófano ante un tumor de grandes proporciones ¿Se imaginarían  ustedes, queridos lectores, a alguno que decida extirpar sólo un trocito del mismo y dejar el resto dentro del cuerpo humano? Yo sinceramente no. En todo caso si el enfermo padece una fuerte metástasis, y sigo esperando que la economía española no haya alcanzado todavía esta condición, en el peor de los casos, lo que procedería es “no hacer nada” que quizás es lo que deberían hacer las autoridades económicas a la vista de algún despropósito financiero grave.

   Recuperemos el  optimismo y volvamos al “se puede”:     la psicología, que  desde la década de los 70  tiene un enorme  influjo en la economía, debe jugar un papel clave en los próximos meses. Hay que intentar suprimir las situaciones de pánico, de excesivo  optimismo en épocas de crecimiento y de desmedido pesimismo en momentos de contracción. Transmitamos, ya que estamos en la era de la imagen, que ha llegado el momento de comprar, de invertir, de conseguir buenas oportunidades.
      
Saldremos de esta crisis porque POSSUMUS, pero tendremos que utilizar todo nuestro ingenio y sobre todo la puesta en práctica de valores que también hemos creído que pertenecían al baúl de nuestros antepasados y que sin embargo están demostrando que tienen la llave para abrirlo casi todo: en efecto la ética, la prudencia, la credibilidad, pueden ser a la postre los artífices de nuestra recuperación.  Que mejor que recordar a Bruckner, para quien   una sociedad  no puede sobrevivir sin valorar el  trabajo y el esfuerzo, ambos garantes del progreso.
 
    Si, como sentenció el filósofo Adorno, después de Auschwitz no se podía escribir poesía, después de esta crisis podremos entre todos escribir la recuperación económica de España.

 

Isabel Estapé Tous
De la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras
Notario de Madrid


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Enrique Rojas Montes, Psiquiatra
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